En un contexto de globalización, donde interactúan la urbanización de la sociedad y los avances en la ciencia y la tecnología, encuentro al menos en la región norte del estado de Tamaulipas que acceder a un equipo de cómputo y conectarse de manera virtual al Internet, en la casa, la escuela o en un Cyber café, es una acción que realizan los alumnos de manera cotidiana, los estudiantes se adentran al mundo del Internet, porque encuentran la información que necesitan con un mínimo de esfuerzo y tiempo, eligiendo comúnmente la que más entienden, de manera detallada, los alumnos utilizan el Internet, para:
Crear y utilizar cuentas de correo que les permite comunicarse para establecer diálogos con amigos, compañeros de escuela, familiares, etc.
Realizar consultas e investigaciones para la elaboración de tareas.
Diversión, bajando música y videos.
Búsqueda de información de carácter general
En lo personal la estrategia que empleo con los alumnos para el uso del Internet, se presenta en la consulta para la realización de diversas investigaciones, así como para la elaboración de presentaciones a través de la computadora y proyector con temas afines a la secuencia didáctica que estemos abordando. Considero que para el próximo semestre deberé de integrar desde la planeación curricular, el empleo de este medio de información y comunicación, para la realización de las actividades académicas, por medio de un blog o una Web quest.
Considero que la primera persona que aprende de los trabajos que elaboran los alumnos con el uso del Internet soy yo, su profesor, posteriormente ellos, al interactuar y trabajar en equipo, de manera colaborativa generan un aprendizaje innovador, creativo y solidario, ya que a través de la investigación en equipo acceden al conocimiento, a la integración de comunidades de aprendizaje, para el desarrollo de sus capacidades intelectuales.
Saludos
domingo, 14 de diciembre de 2008
La aventura de ser maestro
Hola compañeros:
Después de leer el artículo "La aventura de ser maestro" y los comentarios de ustedes, me doy cuenta que tenemos muchas coincidencias en nuestra práctica docente. Por la necesidad de trabajar, contando con un titulo profesional, fui contratado para laborar en el CBTIS 189, ya en el plantel con limitaciones pedagógicas me desempeñé como profesor, actividad académica que al agregarle amor, disposición, respeto, tolerancia, gusto por servir y colaborar al desarrollo personal de los jóvenes que acuden a las aulas, me trasformé en un facilitador del conocimiento en un proceso recíproco de aprender a aprender.
Como algunos de ustedes, mis primeras clases fueron un reto y una oportunidad de prepararme para darles a los alumnos una clase que cubriera sus expectativas, siempre revisando aquello que pudiera mejorar. En un proceso perfectible en el que cada semestre, cada materia o grupo presentaba características distintas, al tener la disposición y estar a gusto, viviendo con pasión el descubrimiento que cada clase hacen mis alumnos, como dice Steve, creo haber resuelto la disciplina, porque desde el inicio, indico los lineamientos e inculco el respeto mutuo, dentro y fuera del salón de clases.
La palabra ensayo y error, la mencionaba hace cuatro años cuando iniciamos la Reforma Educativa y no disponer del tiempo, ni la preparación para diseñar y desarrollar las secuencias didácticas, entendía que los alumnos con los que iniciaba esta Reforma serían con los que aprenderíamos como aplicar este modelo educativo.
Estoy convencido que la práctica hace al maestro, que el inicio de un nuevo semestre es una nueva oportunidad de mejorar nuestro desempeño, de implementar estrategias didácticas de aprendizaje acordes a las características propias de cada alumno o grupo. Al dar clases, me retroalimento y aprendo de mis alumnos, como también lo cita Fernando Corvalán, al propiciar una atmósfera de investigación, y no se piense que solo se abre la mente a los alumnos, también la del profesor se expande y se llena de nuevos matices y perspectivas más amplias, y funciona la relación enriquecedora en los dos sentidos. Así que compañeros, hay que echarle ganas, sirviendo a nuestros alumnos como si fueran nuestros hijos.
Les envío mi respeto y afecto.
Después de leer el artículo "La aventura de ser maestro" y los comentarios de ustedes, me doy cuenta que tenemos muchas coincidencias en nuestra práctica docente. Por la necesidad de trabajar, contando con un titulo profesional, fui contratado para laborar en el CBTIS 189, ya en el plantel con limitaciones pedagógicas me desempeñé como profesor, actividad académica que al agregarle amor, disposición, respeto, tolerancia, gusto por servir y colaborar al desarrollo personal de los jóvenes que acuden a las aulas, me trasformé en un facilitador del conocimiento en un proceso recíproco de aprender a aprender.
Como algunos de ustedes, mis primeras clases fueron un reto y una oportunidad de prepararme para darles a los alumnos una clase que cubriera sus expectativas, siempre revisando aquello que pudiera mejorar. En un proceso perfectible en el que cada semestre, cada materia o grupo presentaba características distintas, al tener la disposición y estar a gusto, viviendo con pasión el descubrimiento que cada clase hacen mis alumnos, como dice Steve, creo haber resuelto la disciplina, porque desde el inicio, indico los lineamientos e inculco el respeto mutuo, dentro y fuera del salón de clases.
La palabra ensayo y error, la mencionaba hace cuatro años cuando iniciamos la Reforma Educativa y no disponer del tiempo, ni la preparación para diseñar y desarrollar las secuencias didácticas, entendía que los alumnos con los que iniciaba esta Reforma serían con los que aprenderíamos como aplicar este modelo educativo.
Estoy convencido que la práctica hace al maestro, que el inicio de un nuevo semestre es una nueva oportunidad de mejorar nuestro desempeño, de implementar estrategias didácticas de aprendizaje acordes a las características propias de cada alumno o grupo. Al dar clases, me retroalimento y aprendo de mis alumnos, como también lo cita Fernando Corvalán, al propiciar una atmósfera de investigación, y no se piense que solo se abre la mente a los alumnos, también la del profesor se expande y se llena de nuevos matices y perspectivas más amplias, y funciona la relación enriquecedora en los dos sentidos. Así que compañeros, hay que echarle ganas, sirviendo a nuestros alumnos como si fueran nuestros hijos.
Les envío mi respeto y afecto.
Mi confrontación con la docencia
Hola compañera tutora y alumnos de grupo:
Iniciaré mi narración, comentándoles que mi preparación básica hasta el bachillerato la realicé en la ciudad de Matamoros, Tamaulipas, para continuar mi preparación profesional me trasladé a la capital del estado, Cd. Victoria, Tam., para estudiar la carrera de Ing. Agrónomo en la Universidad Autónoma de Tamaulipas y la Licenciatura en Ciencias Naturales en la Escuela Normal Superior de Tamaulipas. Al término de mis estudios profesionales tuve la oportunidad de incorporarme a trabajar en el CBTIS 189 de la ciudad de Matamoros, donde e impartido las materias de Seguridad Industrial, Bioquímica, Control de Calidad, Biología, Química I, II y III, Ecología y Física I, II y III.
Al paso del tiempo, después de convivir con infinidad de alumnos de nuestra escuela, Cbtis 189, llego a la conclusión de que trabajo en lo que me gusta, que con el tiempo y la actualización docente he podido crecer como profesor, siempre con el ánimo de brindar el mejor de mis acciones de trabajo educativo. La oportunidad de contribuir en el desarrollo intelectual, ético y social de los jóvenes que pronto darán un gran paso en la continuación de sus estudios profesionales, o bien, para incorporarse al trabajo productivo, es muy importante para mi, ya que esta oportunidad de servicio, me permite contribuir a la formación de individuos que se preocupen por integrarse a la sociedad con acciones benéficas, que formen familias con valores que contribuyan al desarrollo de nuestro país.
Ser profesor ha cambiado mi vida, tengo muchos motivos de satisfacción, que he podido disfrutar en los 20 años de servicio docente, ver a los exalumnos orgullosos profesionistas, algunos trabajando en el ISSSTE atendiéndome cuando he requerido atención medica, algunos que fueron compañeros de clase en una maestría, o bien aquellos que llevan a sus hijos a la escuela y poderlos ver como padres de familia, son algunos de los ejemplos gratificantes que me hacen sentir orgulloso de mi profesión.
Cordialmente Rolando Cortés Delgado
Iniciaré mi narración, comentándoles que mi preparación básica hasta el bachillerato la realicé en la ciudad de Matamoros, Tamaulipas, para continuar mi preparación profesional me trasladé a la capital del estado, Cd. Victoria, Tam., para estudiar la carrera de Ing. Agrónomo en la Universidad Autónoma de Tamaulipas y la Licenciatura en Ciencias Naturales en la Escuela Normal Superior de Tamaulipas. Al término de mis estudios profesionales tuve la oportunidad de incorporarme a trabajar en el CBTIS 189 de la ciudad de Matamoros, donde e impartido las materias de Seguridad Industrial, Bioquímica, Control de Calidad, Biología, Química I, II y III, Ecología y Física I, II y III.
Al paso del tiempo, después de convivir con infinidad de alumnos de nuestra escuela, Cbtis 189, llego a la conclusión de que trabajo en lo que me gusta, que con el tiempo y la actualización docente he podido crecer como profesor, siempre con el ánimo de brindar el mejor de mis acciones de trabajo educativo. La oportunidad de contribuir en el desarrollo intelectual, ético y social de los jóvenes que pronto darán un gran paso en la continuación de sus estudios profesionales, o bien, para incorporarse al trabajo productivo, es muy importante para mi, ya que esta oportunidad de servicio, me permite contribuir a la formación de individuos que se preocupen por integrarse a la sociedad con acciones benéficas, que formen familias con valores que contribuyan al desarrollo de nuestro país.
Ser profesor ha cambiado mi vida, tengo muchos motivos de satisfacción, que he podido disfrutar en los 20 años de servicio docente, ver a los exalumnos orgullosos profesionistas, algunos trabajando en el ISSSTE atendiéndome cuando he requerido atención medica, algunos que fueron compañeros de clase en una maestría, o bien aquellos que llevan a sus hijos a la escuela y poderlos ver como padres de familia, son algunos de los ejemplos gratificantes que me hacen sentir orgulloso de mi profesión.
Cordialmente Rolando Cortés Delgado
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