domingo, 14 de diciembre de 2008

La aventura de ser maestro

Hola compañeros:
Después de leer el artículo "La aventura de ser maestro" y los comentarios de ustedes, me doy cuenta que tenemos muchas coincidencias en nuestra práctica docente. Por la necesidad de trabajar, contando con un titulo profesional, fui contratado para laborar en el CBTIS 189, ya en el plantel con limitaciones pedagógicas me desempeñé como profesor, actividad académica que al agregarle amor, disposición, respeto, tolerancia, gusto por servir y colaborar al desarrollo personal de los jóvenes que acuden a las aulas, me trasformé en un facilitador del conocimiento en un proceso recíproco de aprender a aprender.
Como algunos de ustedes, mis primeras clases fueron un reto y una oportunidad de prepararme para darles a los alumnos una clase que cubriera sus expectativas, siempre revisando aquello que pudiera mejorar. En un proceso perfectible en el que cada semestre, cada materia o grupo presentaba características distintas, al tener la disposición y estar a gusto, viviendo con pasión el descubrimiento que cada clase hacen mis alumnos, como dice Steve, creo haber resuelto la disciplina, porque desde el inicio, indico los lineamientos e inculco el respeto mutuo, dentro y fuera del salón de clases.
La palabra ensayo y error, la mencionaba hace cuatro años cuando iniciamos la Reforma Educativa y no disponer del tiempo, ni la preparación para diseñar y desarrollar las secuencias didácticas, entendía que los alumnos con los que iniciaba esta Reforma serían con los que aprenderíamos como aplicar este modelo educativo.
Estoy convencido que la práctica hace al maestro, que el inicio de un nuevo semestre es una nueva oportunidad de mejorar nuestro desempeño, de implementar estrategias didácticas de aprendizaje acordes a las características propias de cada alumno o grupo. Al dar clases, me retroalimento y aprendo de mis alumnos, como también lo cita Fernando Corvalán, al propiciar una atmósfera de investigación, y no se piense que solo se abre la mente a los alumnos, también la del profesor se expande y se llena de nuevos matices y perspectivas más amplias, y funciona la relación enriquecedora en los dos sentidos. Así que compañeros, hay que echarle ganas, sirviendo a nuestros alumnos como si fueran nuestros hijos.
Les envío mi respeto y afecto.

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